martes, 31 de mayo de 2016

Libro - Personajes de La Rectoría


    En la historia de todo pueblo hay siempre un segmento histórico que lo protagonizaron personas entrañables para los que convivieron con ellos en su momento, pero al transcurrir de los años, solamente son recordados en determinados círculos muy concretos, siendo postergados muchos de ellos al olvido, indiferencia o envidia de algunos.
   
    Pese a ello, nunca es tarde para rendir un pequeño homenaje a la memoria de los hijos y vecinos de los pueblos de la Rectoría, ya que sin pretenderlo y de forma altruista, muchos de ellos difundiendo la cuna y raíces de su origen, contribuyeron a enaltecer el nombre e historia de sus pueblos.

Relación Biografías


José Albiñana Rubio (Sagra)
Fotógrafo de la Reina Isabel II de España
Pionero en el uso de la fotografía al daguerrotipo en España

Joaquín Ballester Lloret (Tormos)
Cofundador de Fontilles y Alcalde de Gandia

José Perelló Torrens (Tormos)
Alcalde de Tormos durante la II República

Luís Ripoll Ginestar (Tormos)
Escolapio

Tomás Mut Mut (Sanet y Negrals)
Médico, Cirujano y Traumatólogo

Ernesto Camps Ginestar (Tormos)
Escolapio

Aurelio Naya Ferrer (Ráfol d´Almúnia)
Alcalde de Ráfol d´Almúnia

Fernando García Sendra (Sagra)
Natural de Pego, Párroco de Sagra y Beato

Salvador Carrió Rovira “El Zurdo” (Sagra)
Pionero en el Transporte Público de viajeros en La Marina Alta
Fundador de la empresa de transportes de viajeros Autocares Carrió




lunes, 30 de mayo de 2016

Aurelio Naya Ferrer - Alcalde de Ràfol d´Almunia

Aurelio Naya Ferrer nace en Ràfol d´Almúnia el 5 de abril de 1915, hijo de José Antonio Naya Comes y de Maria Rosa Ferrer Catalá. Persona de carácter abierto, franco y comunicativo, con una sutil facilidad en manifestar sus sentimientos para relacionarse con los demás, aceptando con tolerancia ideas o modos de comportamiento distintos de los suyos.

Desde muy temprana edad y con tan solo seis años de edad, el joven Aurelio Naya ya tocaba el piano y por su buen oído musical, ya se vislumbraba su inclinación y pasión por la música. Aurelio y su amigo Vicente Ferrer Rovira, después de sus cumplir con sus  tareas escolares, se desplazaban andando al pueblo vecino de Sagra para aprender solfeo con el párroco D. Juan Bta. Seguí Boronat.

En su juventud y al igual que muchos jóvenes de su tiempo, se aficionó al juego de la pelota valenciana, tradicional deporte que puede practicarse en varias modalidades, en el que dos o más contrincantes forman dos equipos que compiten lanzando una pelota, golpeándola con la mano desnuda o con ligeras protecciones, siendo su especialidad el de "saque a palma".
Cursó los primeros estudios en la escuela del Ráfol, después se desplazó a Valencia donde preparó y obtuvo en 1935 el título de Secretario de Juzgado Municipal en la Universidad de Valencia, cargo que nunca ejerció.

La tragedia de la Guerra Civil tuvo su triste influencia dolorosa en Aurelio como en casi todas las familias, ya que perdió a su padre y a su madre en el transcurso de la misma. Al terminar la contienda y verse solo, el 31 de mayo de 1939 se casó con su prometida Trinidad Lull Sentí, nacida el 24 de octubre de 1912, hija de José Lull Miralles y de Josefa Antonia Sentí Lull, la ceremonia de la boda fue oficiada por el párroco regente D. José Maria Mestre Pizarro.

Pero eran los penosos años de la posguerra, y sin pensar recibiría un duro golpe al tener que incorporarse a filas después de casado. Realizó el servicio militar en Madrid donde las condiciones eran muy duras en esas fechas, pero una vez más, su afición por la música amortiguó su estancia en filas, pues ayudaba en los actos religiosos tocando el órgano de la capilla de cuartel.


         Aurelio Naya Ferrer

Una vez licenciado y reincorporado ya a su vida familiar y laboral en su pueblo natal de Ràfol d´Almúnia, su primer trabajo laboral fue en un taller de reparación y venta de radios, en sociedad con un familiar de su esposa Salvador Insa, ya que fueron los años del auge de la radio. Posteriormente se asoció con los hermanos Miralles de Ráfol en el comercio de venta de motocicletas, bicicletas y sus accesorios.


Al cesar en julio de 1950 como alcalde de Ràfol d´Almúnia Juan Pastor Gil, que presidio el consistorio municipal desde el 26 de abril de 1940, el 23 de julio le sustituyó el Teniente Alcalde José Sentí Lull hasta que llegara el nombramiento de un nuevo alcalde. Pues al pretender las autoridades nombrar como nuevo alcalde a Aurelio Naya Ferrer, surgieron algunas divergencias de un sector de la población de diferente ideología, intentando influir en las autoridades del momento, para que no se le otorgara el nombramiento de Alcalde.

Pero Aurelio Naya manifestó públicamente que no quería ni seria alcalde de Ràfol d´Almúnia, sino contaba con la confianza y el beneplácito de sus vecinos, no obstante la presión popular de la mayoria de vecinos del Ráfol, provocó que el 9 de agosto de 1950 Aurelio Naya Ferrer fuese nombrado Alcalde. Recién nombrado Alcalde, al año siguiente presentó su candidatura en las elecciones municipales de 1951 para concejal por los cabezas de familia, siendo votado masivamente. Es en este momento es donde surge de Aurelio el idealismo, su amor y preocupación por su pueblo y por los mas desfavorecidos, con la noble finalidad de intentar paliar lo más posible las enormes dificultades que atravesaba la población.

A grandes rasgos detallaremos las obras más importantes que se realizaron bajo su Alcaldía. Participó enérgicamente en las decisiones iniciales de la construcción del pozo de San Francisco de Paula y al obtener un aforo de agua digno del momento, una de las primeras obras que realizó fue la construcción de la famosa fuente en la plaza del Ráfol, esa que manaba agua por el yugo y las flechas símbolos del momento, el logro en aquellos años de esta obra, fue un gran beneficio para el vecindario del pueblo, al no tener que ir las personas con el cántaro a llenarlos a los caudales y pozos del término municipal para abastecerse de agua para el consumo y aseo personal. El coste de la mencionada fuente publica de la plaza fue de 147.000.- pesetas.

El suministro de agua para la fuente, se realizaba desde el recientemente aflorado pozo de San Francisco de Paula, desde el cual y por mediación de un depósito construido en la parte superior de una torreta situada colindante con el pozo, se abastecía de la suficiente agua a mencionada fuente para uso y disfrute de la población.


El 3 de noviembre de 1951 se constituyo el Grupo Sindical nº.544 Pozo de San Fco. de Paula, en 1954 de nuevo se empezó a buscar más agua, acordándose en 1955 profundizar el pozo, para lo cual se realizó un contrato para realizar las obras por un coste de 8.000.- pesetas el metro, costeando las obras en 1956 por mediación de un crédito del Instituto Nacional de Crédito.

Sin olvidar otras obras como el lavadero municipal a la salida de Ráfol con dirección a Sagra, que aprovechando las aguas del mencionado pozo de  de San Francisco de Paula, sus obras se iniciaron en octubre de 1954, concluyendo e inaugurándose en 1956. Esta obra sin trascendencia en la actualidad, en sus tiempos constituyo un gran logro para las mujeres de Ráfol, pues evitó las insalvables molestias que ocasionaba el tener que ir a las acequias del pueblo para lavar la ropa siempre que tuviesen agua.

En 1956 se instalo el teléfono en el Ráfol con un coste de 50.000.- pesetas, ubicando la centralita manual en la Plaza de San Fco. de Paula nº 7, y estaba gestionada por la modista Sta. Dolores Ferrer Gavilá.
A continuación Aurelio Naya se preocupó por la enseñanza, pues en el pueblo no existía local escolar propio y los niños y niñas tenia que ir de un local a otro a la escuela, ya que para ello, el Ayuntamiento alquilaba casas o pisos donde se ubicaban las aulas escolares. Para solucionar esta contingencia, entre los años 1956/57 se construyeron en la parte alta del pueblo (En el Castell) un grupo escolar con dos aulas y un precioso patio, y dos viviendas para los maestros. Estas construcciones se realizaron con un enorme esfuerzo de las autoridades y la colaboración de todo el pueblo, pues también colaboró en su construcción realizando prestaciones laborales “tandas”, y aun así, su coste fue de 400.000.- pesetas.



Como no existía en el Ráfol Casa Consistorial (Ayuntamiento) propia, en 1965 se decidió construir una nueva altura en el edificio de los maestros y adecuarla para vivienda de los mismos, habilitando la planta baja para las oficinas, salón de plenos y otras dependencias del Ayuntamiento, el coste de estas obras, ascendieron a 100.000.- pesetas.

En  la década de los 60 del pasado siglo, ya empezaba el despegue económico y se asfaltaron las calles del pueblo, cuyas obras ya se habían solicitado en 1954. En 1960, con el fin de paliar las molestias de acarrear el agua de la fuente para beber, el aseo y cuidado personal, se instaló la red de abastecimiento de agua potable a todas las casas del pueblo, para ello se construyó un depósito  en la parte alta del pueblo. Y en 1964, se instaló el alumbrado público en todo el pueblo

Aurelio Naya continuaría realizando diversas mejoras en el pueblo, como el arreglo del Calvario, lucir el campanario y otras sentimentales como la "banda de tambores cornetas ", que integrada por casi todos los niños del pueblo se desplazaba a los pueblos próximos a amenizar fiestas y procesiones. Y dejo para el final su gran obra, en colaboración con prácticamente la mayor parte de los vecinos, como fue el conseguir con mucho esfuerzo económico (las famosas derramas), la terminación del Pozo San Francisco de Paula “Pou del Sindicat”, consiguiendo ayuda de Diputación para su instalación eléctrica y gracias al alumbramiento de agua, se abasteció el pueblo de agua potable y se puso en marcha una zona de regadío en la parte alta del municipio, abarcando hoy en día a todo el término municipal.

Aurelio Naya desempeño el cargo de alcalde hasta 1967, año que cesó como Alcalde a petición propia reiterada. En estos 17 años como Alcalde, llenos de realidades, es lógico que sufriera desgaste, desengaños e incomprensiones, ya que tuvo que luchar contra numerosos intereses creados y al final solicitó reiteradamente el relevo, finalmente, el 11 de agosto de 1967, lo sustituyó como Alcalde Serafín Lull Mut.




Una vez libre de sus obligaciones como Alcalde, de nuevo se refugió en la música. Tocaba el órgano de la Iglesia acompañando al coro parroquial y con las voces de Vicente Ferrer Rovira, José Sentí Lull y los hermanos Vicente y José Sentí Naya. Y en su casa ubicada en la plaza del pueblo, cuando le escuchaban interpretar las sinfonías del momento o del pasado al piano, órgano o el acordeón, se llenaba de gente.

También se desplazaba y tocaba el órgano en las Iglesias de otros pueblos especialmente en los de la Rectoría, acompañando a los coros parroquiales de los distintos pueblos y o con las voces de los mencionados Vicente Ferrer Rovira, José Sentí Lull y José Sentí Naya durante las misas de fiestas y entierros.

Debido a este entusiasmo por la música, ya en 1932 fue el director musical de un grupo teatral que se formó en el Ráfol, y en el que participaron numerosos jóvenes de ambos sexos del pueblo, interpretando diversas zarzuelas de éxito del momento como "Los de Aragón"  y "El chaleco blanco" zarzuelas que tuvieron mucho éxito.


Grupo de teatro

Aurelio Naya Ferrer fallece el 25 de octubre de 1997, siendo enterrado en su pueblo natal de Ràfol d´Almunia. 


Fuentes Consultadas:
- José Antonio Naya Lull
- Trinidad Naya Lull
- Archivos Municipales de Ráfol d´Almúnia.
- Archivos Parroquiales de Ráfol d´Almúnia.

   

domingo, 29 de mayo de 2016

JOSÉ ALBIÑANA RUBIO. Fotógrafo de cámara de la Reina Isabel II de España.

José Albiñana Rubio (1820-1879), hijo de José Almiñana Esteve y de Esperanza Rubio Mestre, nace en Sagra el 2 de enero de 1820. Fue fotógrafo de cámara de la Reina Isabel II y pionero en el uso de la fotografía al daguerrotipo en España. Persona de carácter abierto que se interesó desde muy temprana edad por las novedosas tendencias que se iniciaban en el mundo fotográfico al daguerrotipo.

 

    En la partida de bautismo descrita en el Quinque Libri de La Rectoría de 1820, pág.98, es descrito por el párroco José Baño que lo bautizó, como Francisco José Almiñana y Rubio. Nacido en Sagra (Alicante), el 2 de enero de 1820 a las diez de la noche, siendo bautizado el día siguiente 3 de enero.

   Hijo de José Almiñana natural de Sagra y de Esperanza Rubio natural de Jalón, sus abuelos fueron Pedro Almiñana natural de Sagra y Lucia Esteve natural de Oliva, vecinos de Sagra, y sus abuelos maternos Fernando Rubio y Esperanza Mestre, ambos naturales casados y vecinos de Jalón.



Quinque libri de Ràfol de Almunia 1810-1824 pág. 98





    Según los archivos parroquiales de Sagra, la familia de José Albiñana Rubio estaba integrada por sus padres José Almiñana y Esperanza Rubio, sus hermanos Pedro José Fernando; Esperanza Juana; Lucia María; Fco. Vicente; Mª Rosa y Joaquín Salvador.


    Nació en el seno de una familia acomodada de clase media alta del pueblo, linaje familiar que antepuso siempre la formación intelectual de sus componentes a la agrícola del momento. Costumbre que permanecería con la descendencia gracias y en gran parte por la influencia de los hermanos José y Salvador Albiñana, como fotógrafos en Madrid, así como del entorno de la reina Isabel II y círculos de su Gobierno.

    Al terminar  los estudios primarios en su pueblo natal, José Albiñana se percata de la imposibilidad de seguir estudiando en su zona de residencia las nuevas e incipientes tendencias en el mundo de la fotografía que se estaba estableciendo en Madrid y Barcelona, para tal fin, sobre el año 1845 se desplaza a Madrid, una de las ciudades donde se estaba estableciendo la novedosa e incipiente fotografía con el uso del daguerrotipo, procedimiento fotográfico que había desarrollado y perfeccionado Louis Daguerre, a partir de las unas experiencias previas e inéditas del químico y científico Joseph Nicéphore Niépce antes de 1826 dadas a conocer en París, en la Academia de Ciencias de Francia.


Una de las primeras referencias sobre la fotografía si la podemos denominar de esta forma, es el primer escrito realizado por el árabe Ibn al-Haytham (Alhazen) (965 a 1040) “أبو علي الحسن بن الحسن بن الهيثم”, sobre las lentes, donde describe la imagen formada en la retina humana debido al cristalino, y las investigaciones sobre las sustancias fotosensibles, especialmente el ennegrecimiento de las sales de plata, y sus experimentos sobre la cámara oscura y la cámara estenopeica. En 1521 durante el Renacimiento, ya se documenta la primera publicación sobre la cámara oscura realizada por de Cesare Cesariano, alumno de Leonardo Da Vinci. Pero la Historia de la fotografía empieza oficialmente en el año 1839, con la divulgación mundial del primer procedimiento fotográfico al daguerrotipo.

       Cámara Daguerrotipo

El Daguerrotipo es una pieza única, y en realidad un daguerrotipo es a la vez negativo y positivo, pudiendo verse de una u otra forma según los ángulos de observación y de incidencia de la luz que recibe. 
Los vapores de mercurio del revelado son muy perjudiciales para la salud, y las imágenes resultantes son frágiles y no se deben tocar fuera de su estuche o caja de protección porque se dañan irreversiblemente. Se deben conservar los estuches sin abrir, y generalmente, la imagen original está invertida lateralmente como en un espejo. El daguerrotipo, se distingue de otros procedimientos fotográficos porque la imagen se forma sobre una superficie de plata pulida como un espejo. Para economizar en las placas, normalmente eran de cobre plateado, ya que sólo era necesario disponer de una cara plateada. La imagen revelada está formada por partículas microscópicas de aleación de mercurio y plata, ya que el revelado con vapores de mercurio produce amalgamas en la cara plateada de la placa. Previamente esa misma placa era expuesta a vapores de yodo para que fuera fotosensible.

En sus inicios, el daguerrotipo manifestaba numerosos inconvenientes, pues los tiempos de exposición eran muy largos, por ejemplo unos 10 minutos de exposición con luz brillante, y debido a ello, en 1839 sólo se tomaban vistas exteriores. Poco después, esos tiempos se fueron reduciendo progresivamente mediante el uso de aceleradores químicos, por lo que a partir de 1841 los retratos ya se podian realizarse en menos de un minuto. En 1851 Frederick Scott Archer inventó el colodión húmedo, que por las mejoras introducidas en los tiempos de exposición reemplazó casi inmediatamente a las demás técnicas, ya que con el uso del mencionado colodión húmedo se habla por primera vez de fotografía instantánea. Dicho método revolucionó la fotografía facilitando la obtención de imágenes con exposiciones de sólo unos pocos segundos, y además con la posibilidad de obtener múltiples copias desde el negativo de cristal con la novedosa emulsión del colodión húmedo.

En 1854 James Ambrose Cutting descubre y patenta en los Estados Unidos, la ambrotipia, proceso fotográfico que crea una imagen positiva en una placa de cristal mediante el proceso del colodión húmedo, quien utilizó el colodión húmedo para obtener una imagen positiva en lugar de un negativo. Pero a partir de 1855 se impuso el procedimiento del negativo de vidrio al colodión húmedo y la copia en papel a la albúmina. Estos procesos serán durante todo el reinado Isabelino el preferido por la mayoría de los fotógrafos, manteniéndose en auge hasta que en torno a 1880 comenzará el uso de las placas secas de gelatino-bromuto, marcando otra nueva era del progreso fotográfico.

José Albiñana fue pionero y uno de los primeros fotógrafos españoles en el uso del daguerrotipo en Madrid, gozando de gran prestigio en el uso de la fotografía entre las personalidades de la monarquía.  En 1845, establecido José Albiñana ya en Madrid, inicialmente se instala en el nº 5 de la Plaza Mayor y en 1849 traslada su estudio a su propio domicilio de la Calle de Alcalá, nº 6 y 8.


Plaza Mayor de Madrid - 1860

Al iniciarse la fotografía, esta encontró inmediatamente innumerables aplicaciones en todo el mundo, pero sin duda una de las aplicaciones más destacadas fue la comercialización del retrato, que desde ese momento se convirtió en un elemento de enorme prestigio y diferenciación social. Y en España la Reina Isabel II fue una de las pioneras en disfrutar plenamente de las ventajas que el nuevo medio ofrecía. No obstante no será hasta la década de los cincuenta a los sesenta, con el establecimiento de los primeros estudios fotográficos en las buhardillas y pisos altos del centro de Madrid, cuando se inicia intensamente la relación de la monarquía con dicho género fotográfico. Aunque por la prensa[2] y por el expediente de su solicitud, sabemos que en 1850 se constata el primer nombramiento de José Albiñana como fotógrafo retratista al daguerrotipo de Palacio y de Cámara de la reina Isabel II, así como Caballero de la Orden de Isabel la Católica.[3]

Las primeras fotografías al Daguerrotipo inmortalizadas por la cámara de José Albiñana, se fechan a partir de que José Albiñana instalase su estudio fotográfico. Sabemos que José Albiñana realizó numerosos retratos al daguerrotipo tanto de la Reina, como del Rey consorte Francisco de Asís y de la Reina madre Mª Cristina, pero el infortunio ha hecho que ninguno de ellos llegara hasta nosotros. Pero aunque no se conserven muchas unidades de las fotográficas de José Albiñana, la mayor parte que se han conservado, fue gracias a la colección de Manuel Castellano, que posteriormente fue donada a la Biblioteca Nacional. Otras imágenes fotográficas antiguas de Isabel II conocidas, se encuentra una a la sal iluminada de José Albiñana, conservada en una colección particular.


Isabel II y Consorte Francisco de Asís

La fotografía más antigua y significativa de José Albiñana que si se conserva, es el daguerrotipo realizado de la fachada principal del Museo del Prado de Madrid,[4] tomado en perspectiva oblicua (Copia de Sección Espejos con Memoria. Visita del Museo del Prado. 1851 - Conservado en el Archivo General del Palacio Real de Madrid (Inventario 10197007), en el mismo se muestra nítidamente tanto la firma del autor José Albiñana, así como la fecha de 4 de octubre de 1851 festividad de San Francisco de Asís, circunstancia esta que pudo aprovechar José Albiñana para obsequiársela al Rey consorte Francisco de Asís María Fernando de Borbón y Borbón-Dos Sicilias.


Daguerrotipo de J. Albiñana: Vista del Museo del Prado


Fotografía actual del Museo del Prado

El Museo del Prado, con el fin de documentar la historia arquitectónica y museológica del edificio de Juan de Villanueva, ha ido adquiriendo en los últimos años un notable conjunto de imágenes fotográficas. Los positivos fotográficos y las reproducciones fotomecánicas, en su mayor parte postales, constituyen un elocuente material que permite estudiar las transformaciones del edificio y de su entorno urbano, así como la disposición de las colecciones y su estado de conservación.
No menos importante es la información que suministran en cuanto a la difusión de la imagen del Museo del Prado en España y en el extranjero, y que lo convierten en uno de los puntos de referencia para el visitante, situándolo al nivel de los grandes monumentos arquitectónicos de nuestro país. La importancia de estos materiales fotográficos para el conocimiento del Prado se puso de manifiesto a través de la exposición “El grafoscopio. Un siglo de miradas al Museo del Prado (1819-1920)” en 2004, donde se expusieron la mayor parte de las imágenes de este periodo conocidas. Esta fotografía recientemente adquirida, ausente de las colecciones Españolas, es una de las primeras imágenes fotográficas del Museo del Prado, realizada hacia 1862-1863, solo superada en antigüedad por el daguerrotipo de Albiñana de 1851 (Palacio Real).

Para ampliar los estudios sobre los últimos métodos fotográficos del momento, en 1853 José Albiñana viaja a París y Londres. En 1855 viaja a París con motivo de celebrarse la Exposición Universal de los productos de la Agricultura; la Industria y las Bellas Artes de París, exponiendo en la misma del 15 de mayo al 15 de noviembre, dos de sus más famosos retratos: uno de Isabel II y otro de la Reina madre María Cristina.

 
Entrada Exposición Palacio de Industria 1855

En 1857 José Albiñana viaja a su pueblo natal de Sagra y se casa en la vecina población de Orba con Maria Teresa Pastor Sirera, natural de Orba. El Presbítero de la Parroquia madrileña de San Sebastián D. Matías Fernández Garcia, describe en el libro: Algunos Personajes de su archivo, pág.134, con la siguiente descripción:

"José Albiñana Rubio soltero natural de la villa de Sagra, vecino de Madrid, retratista de Cámara de Isabel II y Caballero de la Orden de Isabel la Católica, hijo de D. José y de Dª Esperanza, contrajo matrimonio el 30 de diciembre de 1857 con Dª Maria Teresa Pastor, soltera, natural y vecina de la villa de Orba, hija de D. Bautista Pastor y de Dª Maria Teresa Sirera, que se desposaron en la villa de Orba, Alicante, y se velaron en esta parroquia de Madrid el 15 de febrero de 1858 (45 Matrimonio fol. 242). Fruto de este matrimonio tuvieron un hijo llamado Rafael que falleció muy joven, concretamente el 5 de diciembre de 1862 en el pueblo de Sagra (Alicante)"

Sobre los Albiñana, describen publicaciones especializadas del momento, que en el estudio de José Albiñana también trabajaba su hermano Salvador, el cual que ejercía como maestro daguerrotipista. Los hermanos Albiñana integrados ya de lleno en la monarquía española, en 1858 tuvieron la oportunidad de ser los primeros en fotografiar por primera vez al recién nacido Rey Alfonso XII.
  
En el año 1859 ya comercializaban unos retratos a dos caras sobre cristal denominados ambotipos, empleando la técnica de la copia a la albúmina para realizar sus fotografías, siendo de los primeros en hacer en Madrid las conocidas “cartas de visita creadas por  el fotógrafo francés André Adolphe Eugène Disdéri que consistían en un conjunto de retratos, normalmente ocho, en diferentes poses. En el estudio, además colaboraba el pintor Gabriel Domínguez con en el retoque de las típicas y novedosas “cartas de visita”. Y en su estudio de la C/ Alcalá 6-8 realizaron retratos de las personas más ilustres del momento, como el presidente del consejo de ministros; el ministro de Gobernación; el duque de San Carlos; los duques de Medinaceli o el mismo Floras Calderón. Además comercializaba los retratos a dos caras sobre cristal anteriormente descritos, y realizaba retratos en fotografía que después pintaban los mejores miniaturistas de Madrid como las de Gabriel Domínguez, Reigon, Muñoz, Mr. Perrin o Ugalde, Baldomero Espartero y Enrique de Aguilera hacia 1863.


Pedro Gonzalez de Velasco] Facsímil del autógrafo..Natural de Valseca de Boones, provincia de Segovia..Busto ovalado. P. Hortigosa grab. J. Albiñana fot.º



 Retrato de Baldomero Espartero, realizado por J. Albiñana


Pocas son las fotografías al daguerrotipo de José Albiñana disponibles al público en general fuera de la Biblioteca Nacional  y del Museo del Prado, no obstante podemos mostrar algunas de ellas como: El retrato de estudio realizado por José Albiñana en 1863 de Enrique de Aguilera y Gamboa, joven de 18 ó 20 años de edad, de pie, apoyado con el brazo derecho sobre el respaldo de un sillón torneado, mientras sujeta con la mano izquierda un bombín, fotografía al daguerrotipo realizada sobre copia positiva obtenida por ennegrecimiento directo de dos capas sobre soporte secundario, y otra realizada al 14 Tercio de la Guardia Civil.


14 Tercio de la Guardia Civil, realizado por J. Albiñana


Enrique de Aguilera y Gamboa, realizado por J. Albiñana


Isabel II

En la década de 1860, con la caída de O'Donnell en 1863 entramos en la última etapa del reinado de Isabel II marcada claramente por la descomposición del sistema político y la deslegitimación de la Corona y momento en que la figura de la reina vuelve a ser contestada dentro y en el exterior de nuestras fronteras, será cuando los fotógrafos más prestigiosos se dediquen a plasmar su singular fisonomía como vehículo de propaganda política, con las primeras tomas de carácter privado de Isabel II, y una amplia gama de posados en el marco del retrato oficial. Posteriormente a 1868 la fotografía nos seguirá surtiendo para la mejor contemplación de su transformación en el exilio y finalmente su digna ancianidad en la que no se resistió a revestirse por última vez de todos sus reales rangos, en otro tiempo en ella encarnados.

En la población de Sagra, José Albiñana poseía dos casas, una situada en la calle de San Antonio, cerca de la antigua Señoría y otra en la Plaza de la Iglesia (Actual Pza. del País Valenciá), y desde el año 1852 había ido adquiriendo propiedades rústicas, entre estas propiedades rusticas, en el término de Sagra tenía tierras a las partidas del Mortit; en las huertas de la Fuente; en el Molí de Dalt, y en la Bolata. En Tormos tenía tierras en la partida del Pinar; en Ráfol d´Almunia en la partida del fondo del Riu. En Benimeli y en otros pueblos. Pero durante la estancia de José Albiñana en Madrid, en Sagra quedó su hermano Vicente para encargarse de la administración de los bienes que la familia tenia en Sagra y en los demás pueblos de la Rectoría, al mismo tiempo, Vicente también actuaba como apoderado en las cuestiones legales de su hermano José.

El 17 de febrero de 1867, Vicente Albiñana Rubio fue nombrado alcalde, ejerciendo su cargo al frente del consistorio municipal hasta el 3 de octubre de 1868, días después de que se produjera el levantamiento revolucionario español, o también llamado la Gloriosa Septembrina, la cual provocó el destronamiento de Isabel II y el inicio del período denominado Sexenio Democrático. Juan Prim y Prats, el eterno rebelde contra los gobiernos isabelinos, fue nombrado dirigente del gobierno en 1869 y el general Francisco Serrano y Domínguez  seria regente, y suya es la frase:

“Encontrar a un rey democrático en Europa es tan difícil como encontrar un ateo en el cielo”

Ya que en la Constitución de 1869, se establecía el marco jurídico legal en el que se iba a desenvolver el nuevo régimen político español, se conservaba la monarquía como forma de gobierno, por lo que las Cortes tuvieron que elegir un regente que asumiera la jefatura del Estado mientras se buscaba un rey.

A finales de 1868, apareció en la prensa de Madrid, una curiosa noticia en la cual se anunciaba que el fotógrafo José Albiñana colocaba a la venta su estudio y todo el material fotográfico en su poder, con la finalidad de desplazarse a su pueblo natal de Sagra (Alicante). Posteriormente se realiza la almoneda de la casa y fotografías de José Albiñana, entre las que había la de muchos famosos, y a finales de 1869 ya se anunciaba el traspaso de su estudio fotográfico y venta de las propiedades, que el fotógrafo poseía en la Calle de Alcalá 6-8.
En las altas esferas sociales de Madrid se comentó que en la toma de esta decisión, podría haber influido notablemente el destronamiento de la Reina Isabel II a raíz de la Revolución o La Gloriosa, y la perdida de la confianza y relación con la monarquía. A esta revolución de 1868 se llegó por el agotamiento y la impopularidad del moderantismo -época en la que gobernaban los conocidos como moderados- y de la monarquía de Isabel II, así como por la situación de crisis económica del capitalismo español. Habiendo vendido todos sus bienes, enseres y desligado de sus obligaciones profesionales en Madrid, volvió de nuevo en Sagra.

¿Cuáles serian las ligaduras políticas, profesionales y afectivas que tenía el fotógrafo de Sagra José Albiñana con la monarquía y el gobierno, para que tomase esta decisión?

 Ya de nuevo en su pueblo natal de Sagra, José Albiñana Rubio se dedicaría al negocio familiar de la agricultura al frente y trabajando sus campos. El 17 de septiembre de 1869, del matrimonio de José Albiñana y María Teresa Pastor, nacería su hija Josefa Luisa Albiñana Pastor, según se describe en el Quinque Libri de Sagra de 1869. pág. 7, apunte nº 22.

Transcurridos los años, el 15 de mayo de 1879 José Albiñana fallecería a las cuatro de la tarde sin realizar testamento, según descripción de su cuñado Pascual Ballester y Mut de profesión estanquero, del certificado de defunción nº 21 de 1879,  y lo descrito en la pág. 320 del Quinque Llibri de defunciones de Sagra, inscrita por el párroco Vicente Ferrer, Vicario que ofició la misa de difuntos. José Albiñana fue enterrado en el cementerio Parroquial de Sagra.

Carlos Cardona Doménech



[1]  Fontanella, Lee. (1981). La historia de la Fotografía en España desde sus orígenes hasta 1900. Madrid: Ediciones El Viso. pp. 260,
[2]  Diario La España, 15 de septiembre de 1850: “El retratista de Cámara Don José de Albiñana, se ha ocupado estos días de hacer una colección de retratos al daguerrotipo de su Majestad la Reina”
[3]  AGP, Administración General, Leg. 5286
[4]  AGP, nº 10197007 - Estudios de Historia de España, XV (2013), pp. 217-254


Fuentes consultadas
.- Archivos de la Biblioteca Nacional de España, y Prensa Digital.
.- Archivos de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.    
.- Archivo Virtual del Museo del Prado.
-  Libro de Defunciones. Registro Civil de Sagra. 1870.
.- Archivos Parroquiales y  Quinque Llibri de Sagra.